
Nunca he sido muy aficionada a los vampiros. Drácula de Bram Stoker me gustó muchísimo en mis tiempos, la peli de Coppola también, algo de Stephen King.....bueno, lo típico. No soy una forofa, vamos.
Estas navidades, en plena vorágine vampírica, leí Crepúsculo. Mis alumnos de la academia están entusiasmados, incluso los que no leen nunca, así que me picó la curiosidad. Vaya por delante que no soy elitista en temas literarios. Naturalmente disfruto de la calidad, pero siempre he leído de todo. El problema de esta novela radica en que quien la lee, en un porcentaje alto, se queda ahí. No busca más. Encima se trata de una saga de estas de no sé cuántos libros, bla, bla , bla..... Es mediocre hasta límites insospechados y refleja el ultraderechismo han estado soportando los yankees......son vampiros belicistas y violentos pero muy puritanos y protagonistas de idilios asexuales: no fuman, no beben, no se drogan....vampiros reprimidos (insisto, excepto en la violencia desmesurada). En fin, la artífice de este negocio es mormona....así que más no se puede pedir. Les he dicho a mis alumnos que se dejen de chorradas y lean historias de vampiros de verdad, apasionados, pecadores, lascivos....pero no creo que me hagan mucho caso, je ,je, je.....
Pero como siempre surge algo mejor de algo malo, han publicado la última novela de Christopher Moore, Chúpate esa. Oportunismo también, pero del bueno. Lo que me he reído con esta sátira de lo vampírico y de lo gótico. Hay un personaje adolescente, Abby, una chica gótica, maravilloso (tengo mucha simpatía por los adolescentes góticos, son los últimos románticos....). Como siempre, si tenéis tiempo, os la recomiendo. Pasaréis un buen rato en estos tiempos de crisis.