martes, 24 de marzo de 2009

Te joden vivo

Al principio los niños aman a sus padres; pasado un tiempo los juzgan; rara vez, si ello ocurre, los perdonan.
OSCAR WILDE

Por medio de un amigo ha llegado a mí este ensayo sobre la importancia de las relaciones padres-hijos durante los primeros seis años de vida. Cómo éstas determinan ciertos aspectos de nuestra personalidad, desde la sexualidad hasta posibles desajustes electroquímicos causantes de enfermedades como la esquizofrenia....Muy divertido y muy instructivo. Os dejo uno de los primeros fragmentos para abrir boca:


Las familias son comparables a una obra de teatro. Como si fuéramos personajes de ficción, a todos nos es asignado un papel estipulado en el guión y se nos dirige con mano férrea durante la interpretación, en la que lucimos el adecuado vestuario psicológico y estamos obligados a cantar y bailar al son característico de nuestra familia. Así queda patente cada vez que hay una reunión familiar... En Navidad, por ejemplo.
Durante la comida navideña, nuestros padres y hermanos exigen que interpretemos el papel que en su momento nos fue asignado. No importa en absoluto si hace mucho tiempo que dejamos de ser el listo o el gordito de la familia, el que siempre quiere llamar la atención o el que no hace más que quejarse. Nuestra familia insiste en tratarnos del mismo modo exacto de siempre, y a los pocos minutos de habernos sentado a la mesa volvemos de nuevo a ser niños pequeños. Los logros y la independencia de la edad adulta se borran por entero, y de pronto nos encontramos interpretando un papel que considerábamos olvidado hacía mucho tiempo.
Un método sencillo de comprobar esta idea es convertirnos, durante la próxima representación navideña, en autores de nuestros propios diálogos, en desviarnos del guión de forma deliberada, Como no tardaréis en comprobar, los demás personajes se quedarán perplejos a más no poder, lo que será prueba de la existencia de un guión prefijado. Como cualquier buen escritor, necesitaremos hacer una labor de investigación. Para determinar el carácter de nuestros diálogos, primero hay que establecer qué es lo que esperan de nosotros los demás actores, los cuales, en el caso de este drama concreto, fueron también los autores de nuestro papel original.
Empezad haciendo un listado de todos los rasgos que pensáis que vuestra familia os atribuye como inmutables. Algunos de ellos os serán atribuidos por todos los miembros de la familia. Por ejemplo, es posible que no sólo vuestros padres os tengan por un vago, un desordenado y un egoísta sin remedio, sino que también piensen así vuestros hermanos o hermanas. Ciertas opiniones acerca de vuestra persona procederán sólo de determinados miembros de la familia o de coaliciones de éstos. Puede que vuestro hermano mayor y vuestra madre piensen que tenéis muchas manías a la hora de comer, pero que vuestro padre y los demás hermanos no lo vean de esa forma. Cuando llegue el momento del banquete navideño, es preciso que tengáis muy claro qué papel espera de vosotros cada familiar. Y, entonces.., a divertirse. En lugar de actuar al modo predecible, podéis hacer justo lo contrario,
Si tenéis fama de ser tacaños a la hora de comprar regalos, haced unos presentes verdaderamente caros y ostentosos Si sois conocidos porque nunca laváis los platos, corred raudos al fregadero después de la cena. Si os consideran un dormilón, sed los primeros en llegar a la mesa del desayuno por la mañana. Parte de la gracia de este juego radica en que los demás se esforzarán en no darse por enterados, en negar cualquier posible cambio. De la misma forma que los actores en una representación teatral se quedarían pasmados, e incluso asustados, si un miembro del reparto de pronto empezase a recitar los diálogos de otra obra, y en un principio fingirían que no pasa nada raro, así sería la reacción de vuestra familia. Cuando la diferencia resulte ya innegable, es posible que traten de aunar fuerzas e imponeros vuestro viejo papel de siempre, acaso burlándose de vuestra forma de lavar los platos o bromeando sobre el hecho de que os hayáis levantado tan pronto. Puede que insistan en hacer referencia a episodios pasados, como la vez en que os quedasteis dormidos y llegasteis con retraso a la comida de Navidad. Pero, en lugar de irritaros, haced hincapié con tranquilidad en que los hechos de hoy apuntan a lo contrario. Cuando menos, la experiencia os resultará divertida. Y, ¿quién sabe?, puede que la próxima Navidad os encontréis interpretando un papel que, esta vez sí, será vuestra propia creación.

7 comentarios:

Lúa dijo...

muy interesante....y cierto coño!bicos.

Chousa da Alcandra dijo...

Esto do teatro faime pensar que tamén a vida resulta unha interpretación; e penso que a familia sempre pode resultar moi interesante como ensaio.
Ten boa pinta o libro. Tomo nota.

(Lúa deixoume preocupado co de "cierto coño!bicos" jajajaja)

Bicos certos

Shucram dijo...

Boas! É tan certo que case molesta aceptalo... Gústame o de Oscar Wilde, é unha verdade coma un templo.

Saúdos!

Carlos Sousa dijo...

Interesante de verdade. Danme ganas de aplicalo na próxima comida familiar.
Eu que sou sempre o rebotado nos temas de conversación, buscando sempre distintas opinións que miñas irmáns; cando de repente me convirta nun pelota de todo o que digan, pode haber un silencio rarísimo, preguntaranme que me pasou.

Ten toda a razón o fragmento este.

Bicos teatrales, entón.

Manuel (Cedric) dijo...

Hay una canción que dice "La vida es puro teatro", y la familia es una parte en que se desarrolla la vida, pero...¿También en famiia hay que hacer teatro? ¿O realmente en una familia es donde debe imperar la pura sinceridad y el mútuo respeto?

LM dijo...

por aquí para evitar isso em cada reuniom escolhemos um tema e fazemos algo de teatro e resulta do mais divertido quando se une algum "foráneo" ;-P
beijos

Cuspedepita dijo...

Supoño que na familia, máis que en ningún outro grupo social, todos temos un rol asignado, e que tratar de liberarse del sempre vai ser difícil...(Imposible non). Primeiro, porque nin somos conscientes de cal é o que nos toca e, segundo, porque se o intentamos chocaremos cos outros que, presos do seu propio rol, negaranse a aceptalo.