miércoles, 23 de enero de 2008

El poema de amor más hermoso de la literatura española (edito: Para mí)


Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera

dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama el agua fría,

y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,

venas, que humor a tanto fuego han dado,

medulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;

serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.


5 comentarios:

javier peña dijo...

parece que ya has resuelto los problemas con internet, me alegro mucho porque ya te echábamos de menos. En cuanto a la poesía, no sé si es la mejor pero desde luego es hermosa. A mí me gusta el verso y creo que es la mejor forma de expresar sentimientos como el amor, la soledad, la tristeza o la alegría. Lástima que yo no esté capacitado para usarlo. Besos

Aneralia dijo...

Estoy de acuerdo con Javier Peña, es hermosa, para mi las hay mejores, pero lo importante es lo que te parece a ti, yo personalmente prefiero no vincular el amor al hecho de la muerte, me alegro de descubrir que tenemos algo más en común... besos de miel.

Chousa da Alcandra dijo...

Atopei o teu recuncho por pura casualidade (semella que así son as cousas por estes lares).
Alédame que lle saques o lado amoroso e sensible de Don Francisco, xa que case sempre é coñecido polo "home pegado ó nariz".

Unha aperta

Sucette D´Ment. dijo...

¡Hola Hadex!
Siempre me ha gustado el poema de Quevedo que nos recuerdas. A mí eso del “mas polvo enamorado”, me fascina. ¡Genial! Aunque de esos y otros polvos, podríamos hablar largo, tendido, sentados y en posturas varias. ¡Lo que dan de sí para echarse un rato!
Don Francisco de Quevedo, tan ácido para otros menesteres y así de romántico que se pone. ¡Hasta el tuétano de los huesos empapa el amor!
Graciñas Hadex por este poema. ¡Ha sido un placer que me reencuentres con el señor de las gafitas. ¡Qué vista tenía! Con su permiso, señor don Francisco: Un honor, maestro.
Afectuosamente,
Fdo: Sucette D´Ment.

O Raposo dijo...

Vaia! Lembro agora que este poema o aprendera de memoria na miña etapa de estudiante de EGB e recitábao con frecuencia.
Grazas por mo recordar. Atopei este blog por azar. Volverei.